LA CARRERA DEL CERDO

noviembre 30, 2007

En Madrid, la carrera del cerdo,

espectáculo muy singular,

se le unta manteca en el rabo

y el marrano echa a correr.

La gente ríe que ríe,

el alcalde dice que está bien.

Veréis, venid,

venid, veréis

como se divierte

la gente en Madrid.


pene-tracción

noviembre 28, 2007

nenufares.jpg     La pene-tracción es un sistema de transporte que sirve para correr-se.


NORMAL (9)

noviembre 28, 2007

Caigo. Me caigo. Algunas veces. En algunas ocasiones. No me levanto. No puedo o no quiero. Alguien acude a ayudarme. A levantarme. Estoy bien tumbado. En el suelo. Está frío el suelo. Tenía calor. Me encuentro bien. ¿Por qué me levantan? No he pedido ayuda. Creo. Ni he dicho que me incorporen. O si. Creo que no. Otros deciden por mí.

Dicen que estoy enfermo. Que van a curarme, o por lo menos, lo van a intentar. No me tienen en cuenta. No es que quiera seguir hecho una mierda, pero que me digan qué van a hacer conmigo. Si me interesa, aceptaré. Dicen que van a dejarme como antes. Harto y aburrido, como ellos. Prefiero solo, como yo.

Me parece bien eso de quitarme los dolores, las molestias. Llevo unos días sin tantos dolores, sin tantas molestias, sin tanta medicación. No lo saben, pero la tomo cuando lo creo conveniente. Ni poca, ni mucha, a mi aire.

Preguntan: -¿Has tomado la medicina?-. Contesto: -Si, claro-. Pero es mentira. -Sigue así. Ya estás mejor-. Para que luego digan. Estoy mejor. ¿Ven lo que quieren ver o ven lo que quiero que vean? ¿Me engañan ellos o me engaño yo?

Puede que la enfermedad esté cumpliendo su periodo de duración y empiece a declinar, a retroceder. Puede que me haya adaptado a ella y lo que antes era dolor ahora es normalidad.

He aumentado el umbral del dolor y lo noto menos. Mientras tanto, estoy mejor.

Una vida partida por una enfermedad que forma parte de una vida. Mi vida partida por la enfermedad que forma parte de mi vida. O me acostumbro a ella o ella se acostumbra a mí. Por el momento nos estamos acostumbrando uno a otra. La enfermedad se encuentra acoplada y yo aguanto sus manías. No siempre.

¿Qué quedará de mí cuando ya no tenga medicamentos que tomar, pomadas que darme, dietas que seguir, ni enfermedad que soportar?

¿Y si ésta es mi razón de ser, de existir?

Tengo que salir del impasse.

¿Normal?


24 HORAS EN LA VIDA DE UNA MOSCA

noviembre 26, 2007

5ª hora 

Oui, c’est moi.

Quizá no sea así,

eso puede dar igual.

Je suis moi.

Y si te atreves

lo puedes desmentir

a costa de una demanda

por falso testimonio

de lesa humanidad.


NORMAL (8)

noviembre 25, 2007

Pierdo la memoria. Lo peor es que cuando la pierdo no sé donde la dejo ni como encontrarla. Lo mejor que me aparece sola. Me preocupa, porque olvido detalles, conversaciones, gestos. No sé si me olvido o la gente me está haciendo luz de gas.

-Te traigo el libro que me pediste-, me dicen y no tengo ni idea del libro que es, ni siquiera que lo hubiese pedido.

-Ya me contaste lo que te comentó el médico-. Y juraría que no había visto al interlocutor desde bastante antes que al doctor.

Hasta ahí se puede soportar, porque el libro me gusta y lo que me explican que conté del médico coincide con lo que el facultativo correspondiente me contó.

Más grave es cuando alguien me cuenta: -Te devuelvo el disco que te pedí el otro día-. Y no tengo ni puta idea de cuando me lo pidió, si me lo pidió y además el disco ni me suena, ni me gusta y por lo tanto no sé como podía ser mío.

Así que dudo constantemente. Que habrá contado, con quién hablé.

¿Normal?


La me…moria

noviembre 22, 2007

La memoria es como el mal amigo; cuando más falta te hace… se me ha olvidado lo que iba a escribir…


NORMAL (7)

noviembre 22, 2007

Voy a necesitar recuperación. Eso me dicen los médicos. Me enviarán a una clínica especializada. ¿Podré recuperar el tiempo perdido en ese lugar? ¿Me van a dejar el cuerpo como antes? El alma como ahora, unos meses más vieja y falta de forma.

Menos mal que el tiempo se estabiliza. ¿Por qué tenemos que hablar siempre del tiempo? Será porque está ahí, omnipresente. Nos levantamos y miramos el tiempo que hace. Entramos en algún sitio y decimos, tras saludar: -“Que frío hace”-. O -“Hace mucho calor”-. O -“Se está bien. Hace bueno”.

Hablamos y enseguida sale a relucir algo así como: -“Yo con este tiempo me pongo malísimo”-. O -“Este aire me levanta dolor de cabeza”-. O -“No llueve desde ni se sabe cuando”.

El tiempo, conversación banal o algo así. Condiciona muchas de nuestras reacciones, limita las posibilidades de nuestro cuerpo, nos invita a ir de vacaciones o a encerrarte en casa.

Y a mí el tiempo estable me estabiliza. Noto menos los dolores, me encuentro mejor, no sería esa la palabra correcta, me encuentro más soportable.

Normal.