FELIZ AÑO

diciembre 31, 2007

Feliz 2008. Feliz 2009. Y 2010. Y 2011…..

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INVIERNO

diciembre 28, 2007

Pasará el frío

Como se pasa una hoja de un libro.

Llegará el calor

Como se empieza una página de un libro.

Olvidando lo leído

Recordando algunas palabras sueltas.

Y otro día

Otro mes

Otro año

Otra vida.


Icoñoplasta

diciembre 26, 2007

Quién se opone a la veneración de… ¿de qué va a ser? y se pone ciertamente pesado con el tema.


Iconoplasta

diciembre 20, 2007

Quién se opone a la veneración de imágenes o ídolos pero se pone muy pesado con el tema.


Pene-trable

diciembre 19, 2007

Ya no es virgen.


Im-pene-trable

diciembre 17, 2007

Es virgen…. y seguirá siéndolo


NORMAL (12)

diciembre 16, 2007

Aguanto, más de lo que pensaba que podía aguantar. Nunca se conocen los propios límites hasta que llega la prueba.

Quedarme inmóvil, casi. Yo, que no sabía estar quieto. Un culo de mal asiento. Me entran depresiones. Joder, claro que me entran depresiones, como no me van a entrar.

Hay días en que me despierto, a cualquier hora, de día, de noche, de madrugada, de atardecer, y lloro. Quizá de rabia, de impotencia, de dolor. Lloro. Me veo un guiñapo. Encogido, para ofrecer menos resistencia, porque me noto más cómodo, menos incómodo. Entumecido. Agarrotado. Paralizado. Casi.

Lloro, por desahogarme. Pienso: “Qué dramático estoy. Que teatral”. Pero interpreto para mí solo, sólo. No me parece una actuación, una sobreactuación, es real, aunque me estudio la intensidad de los lamentos, de las lágrimas, y si éstas mojan mi rostro y la almohada. Estoy dentro de la función, dentro de mi disfunción. No existe otro papel, no hay otro registro. Hay dolor, jodido dolor. Dolor fingido. Dolor real. Dolor.

Me intento calmar. Desdramatizo. Hablo solo: -Bien chaval. Sigue así. Estás un poco mejor-. Todo es cuestión de mentalizarse. Todo es cuestión de convencerme de que estoy bien: -Estoy bien. Mejor-. Repetirlo una y otra vez hasta que me lo crea. -Estoy bien… Anda, resulta que estoy bien… jodido-. Una mierda. Estoy bien para estar inmóvil, dolorido, agarrotado, entumecido, febril, estúpido y gilipollas. Eso es, estoy bien gilipollas. Habrá quién esté peor. Eso se llama consuelo.

En estas condiciones el mundo se reduce a mi mundo y los sentimientos a mis sentimientos por mí. ¿Egoista? Debo pensar en los demás. Y lo hago, pienso en los demás, en los demás que están bien o mejor que yo. Que se pueden levantar, mover, saltar, sin ayuda. Bueno, yo saltaba poco, incluso antes y con ayuda.

Pero si hasta comer solo se me hace una gran misión, como voy a pensar en otros, en los demás, que piensen ellos en mí. Bastante tengo con autocompadecerme. Pero no siempre.

Como un continuo sube y baja. A ratos con ánimos, buscando cualquier resquicio para la mejoría, cualquier síntoma mínimo que me sirva de esperanza. A ratos sin moral. Palpando un retroceso, un atisbo de empeoramiento para hundirme.

¿Será normal?