Chapelle en la cueva

wolf_man-21.jpg¡Oh! La mujer.

Nunca estuvo tan cerca de ellas pero tan lejos. Aunque las devoraba no lograba comprender si era deseo, terror, placer, miedo… lo que las hacía gritar. Hubiera jurado que algunas según, otras tal vez, unas cuantas quizá y el resto posiblemente… pero seguridad, lo que se dice seguridad, no tenía ninguna.

En los hombres estaba claro, se cagaban de miedo hasta los más chulos. Al principio que si yo, que si tú, que por qué si, que por qué no, que si eres más o menos… Al final, llanto y crujir de dientes.

Era tan fácil, pero no lo provoques. En New York, en París, en London, en Madrid…

Cuando Chapelle llega,

la sangre es roja,

la noche es roja,

la luna es roja,

la muerte es roja.

Imagina la ciudad como un rock,

como un rap,

como un blues.

Suena dance.

Suena jazz.

Soul del alma.

Pero no importa la música,

lo que importa es la ciudad.

Dentro de la cueva,

ignorado de todos,

ignorante de todos.

La soledad no suena como cada uno quiere. La soledad es una canción desesperada, aunque la busques.

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