NORMAL (2)

Asomado a la ventana viendo la vida, de los demás, pasar. La mía, si no me equivoco, dejó de pasar por delante de otras ventanas hace algún tiempo. Y ahora tengo todo el tiempo del mundo o de la vida, para observar otras vidas pasar.

La mía se paró un día que el cuerpo me dijo basta, hasta aquí hemos llegado tu y yo. Entonces tenía 45 años, días más, días menos.

Los médicos me dijeron, hipocráticamente, que hasta ahí había llegado con mi cuerpo y me diagnosticaron una dolorosa enfermedad degenerativa que me impediría llevar una vida normal, cosa que al parecer había llevado hasta ese momento. No quise preguntar cuál era su concepto de normalidad.

El caso es que me declararon inútil, no para el servicio militar, ese hacía mucho tiempo que ya estaba cumplido, sino para la vida laboral.

Tenía 45 años, días más días menos, tenía un amplio horizonte de inactividad ante mí y, clínicamente, un estrecho horizonte de actividad. La enfermedad, dolorosa y degenerativa, reducía mi umbral de existencia en quince años, días más días menos. Era como si de repente tuviese 60 años, días más días menos.

La impresión y posterior aceptación de tal varapalo me dejó unos momentos en suspensión. Momentos que duraron hasta los 46 años.

En la fecha señalada de mi aniversario decidí salir del limbo en que me encontraba, levantarme de la cama en que me había refugiado y olvidarme de la vida afectada por la dolorosa y degenerativa enfermedad.

No es que milagrosamente me curase, ¿existen los milagros?, simplemente es que decidí que si me asomaba a alguna de las ventanas de la casa podría imaginarme otras vidas diferentes a la mía.

Miraba mi cuerpo y no veía síntomas de degeneración. Otra cosa era mi mente, esa si que se había degenerado, más bien se había acojonado y con ella mi voluntad.

Poco a poco deje la serotonina, el orphidal y el psicoanálisis. No pude dejar los analgésicos y, ocasionalmente, los antiinflamatorios. Más que nada por los dolores y las hinchazones que la enfermedad degenerativa me producía.

Empecé a organizar mi no vida. Con tiempo. Tenía mucho tiempo cada día. No sabía si tenía muchos días. Pero eso me iba importando cada vez menos. Instinto de supervivencia.

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One Response to NORMAL (2)

  1. Faure dice:

    no importan los médicos vivamos la vida – live is life!

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