La cama se ha convertido en el centro de mi vida. Mucho reposo, mucho descanso, aunque poco sueño y muchos sueños con alguna que otra pesadilla. Y pensar, también, mucho. A veces medio dormido, a veces medio despierto. A veces sin diferenciar unas veces de otras.
La cama, siempre la cama. El mundo debería reducirse a una cama. Para poder levantarse y acostarse. Sobre la que hacer el amor o mascullar el odio. Para poder llorar a solas o reir con alguien. Nacer y morir en una cama. Todo comprimido en una cama. Principio y fin. Fin y principio. Algún intermedio. El problema son las paredes que me rodean. Me limitan la visión. El techo me impide ver el cielo, las estrellas y la Luna. En esta cama nunca he estado con una mujer… En otro cama si. Creo que nunca estaré con alguien en esta cama, no podría. No puedo explicar por qué, pero no me sentería cómodo…
La ventana cerrada. La persiana bajada. La cortina echada. ¡Qué no entre la realidad!
Escrito por lcuenca
Escrito por lcuenca
Escrito por lcuenca